Inicio Noticias de la Iglesia Espiritualidad Liturgia Biblia Conoce y defiende tu fe
Historia de la Iglesia Las Vidas de los Santos Lecturas de la Santa Misa María Radio Catedral Libros


PUBLICIDAD

Sobre la Biblia

inicio»

Los diferentes tipos de Salmos.

Descubrir que los salmos no son todos iguales supone una gran ventaja para quien se dispone a profundizar en ellos con objeto de rezarlos de una manera más adecuada. Esto significa que cada salmo estuvo provocado por una situación y que esta situación puede no coincidir con la que vivimos en el momento presente. Por eso es importante conocer lo que hay detrás de cada salmo para poder descubrir su sentido.

Podemos dividir los salmos en 14 tipos diferentes. Estos 14 tipos se pueden agrupar en 5 familias.

La primera es la familia de los Himnos.

Esta familia tiene tres «hijos»: Himnos de alabanza; Salmos de la realeza del Señor; Cánticos de Sión. Los Himnos de alabanza son 20. Por ejemplo, el salmo 8 y el salmo 146 son Himnos de alabanza. Su característica principal es la alabanza a Dios por su intervención en la historia, creando, liberando, etc. Los Salmos de la realeza del Señor son seis. Pertenecen a este tipo aquellos salmos que afirman o proclaman insistentemente la expresión «el Señor es Rey». Por ejemplo, los salmos 98 y 99. Los Cánticos de Sión son siete. Reciben esta denominación aquellos salmos que tienen como tema central la ciudad de Jerusalén, también llamada Sión. Por ejemplo, los salmos 46 y 84.

La segunda familia es la de los Salmos individuales.

También esta familia tiene tres «hijos»: Súplica individual; Acción de gracias individual; Confianza individual. Los salmos de Súplica individual son los más numerosos; un total de 39. Esto es muy importante para una nueva visión de los salmos, como trataremos de mostrar en las páginas sucesivas. En estos salmos, una persona clama a Dios a causa de la injusticia. Por ejemplo, los salmos 140 y 141. Los salmos de Acción de gracias individual son once. En ellos, una persona después de haber expuesto su queja y haber sido escuchada, da gracias a Dios. Por ejemplo, los salmos 30 y 32. Los salmos de Confianza individual son nueve. En ellos, una persona expresa su absoluta confianza en Dios. Por ejemplo, los salmos 23 y 27.

La tercera familia es la de los Salmos colectivos.

Sigue el mismo esquema que la anterior y también tiene tres «hijos»: Súplica colectiva; Acción de gracias colectiva; Confianza colectiva. Los salmos de Súplica colectiva son 18. Se trata del clamor de un grupo ante las injusticias. Son, por ejemplo, los salmos 12 y 44. Los salmos de Acción de gracias colectiva son tan sólo seis. Un grupo da gracias a Dios por la superación de un conflicto o por un don recibido. Por ejemplo, los salmos 65 y 66. Los salmos de Confianza colectiva sólo son tres. En ellos, un grupo de personas confiesa su total confianza en Dios. Son los salmos 115, 125 y 129.

La cuarta familia es la de los Salmos reales o regios.

Se llaman así porque su personaje central es la persona del rey en acción. Se trata de salmos cargados de ideología, pues defienden la monarquía como institución divina. Más aún, el rey es presentado como hijo de Dios (2, 7) . En total, los salmos reales son once. A esta familia pertenecen, por ejemplo, los salmos 2 y 110.

La última familia es la de los Salmos didácticos.

Tiene cuatro «hijos»: Liturgias; Denuncias proféticas; Históricos; Sapienciales.

Salmos litúrgicos
Sólo son tres. Reciben este nombre porque presentan un fragmento de una antigua celebración litúrgica de la que poco o nada se sabe. Son los salmos 15, 24 y 134.

Salmos de Denuncia profética
Son siete. Son esos salmos con un lenguaje duro parecido al de los «profetas incendiarios», como Amós, Miqueas y otros, cuya preocupación principal fue denunciar las injusticias. Por ejemplo, los salmos 52 y 53.

Salmos Históricos
Son solamente tres: el 78, el 105 y el 106 (algunos Himnos de alabanza también pueden ser considerados históricos: 111, 114, 135 y 136). Se llaman así porque cuentan la historia del pueblo de Dios. Después del salmo 119, son los más largos (para contar la historia hace falta mucho tiempo). Es interesante señalar, desde ahora, que cada uno de ellos tiene una visión particular de la historia: optimista + pesimista (78), optimista (105), pesimista (106).

Salmos Sapienciales
Son un total de once. Se trata de salmos preocupados por las cuestiones existenciales más importantes: el sentido de la vida, la felicidad, la vanidad de las riquezas, la vida que pasa, etc. Abordan, en definitiva, esas preocupaciones que nos visitan cuando atravesamos la línea que marca la mitad de la vida, época en la que se nos invita a producir sabiduría, esto es, a dar un sentido a todo lo que hacemos, tenemos y somos.

Muchos sitúan el Libro de los Salmos dentro del bloque de los Sapienciales. Pero, estrictamente hablando, sólo once salmos pueden calificarse, sin ningún tipo de duda, como sapienciales.

Acabamos de ver que los salmos no son todos iguales. Existen, al menos, 14 tipos diferentes. Pero no siempre los salmos son «puros» desde el punto de vista del tipo al que pertenecen. ¿Por qué? Pues porque a quien componía un salmo no le importaba el tipo. Simplemente abría el corazón y el alma, exponiendo la situación en que vivía. Algunos salmos mezclan, por ejemplo, la súplica con la acción de gracias. Por eso si sumamos el número de salmos que presentamos para cada tipo nos saldrían más de 150.

Una importante clave de lectura

Entre las muchas claves que hay para leer los salmos, hay una de capital importancia. Se trata del conflicto que dio lugar a cada uno de ellos. Vamos a ver esto más de cerca. Si sumamos los salmos de Súplica individual (39) con los de Súplica colectiva (18) tendremos 57; es decir, más de un tercio del Libro de los Salmos está compuesto por un inmenso clamor; por lo general en contra de la injusticia. Si a esto añadimos los salmos de Acción de gracias individual (11) y los de Acción de gracias colectiva (6), tendremos 74, es decir, casi la mitad del Libro. Conviene tener presente lo siguiente: los salmos de acción de gracias tuvieron su origen en la superación de un conflicto. El conflicto, por tanto, también está presente en ellos de alguna manera. Si prestamos atención a los salmos, nos daremos cuenta de que todos ellos revelan un conflicto. En unas ocasiones se trata de un conflicto abierto, una especie de fractura evidente; en otras, será necesario excavar con mayor profundidad para descubrir que, en el fondo, hay una tensión que recorre el texto por detrás. Evidentemente, cuando hablamos de conflicto, queremos decir tensión, personal o social, relaciones sociales injustas, de opresión, de explotación, etc. En este estudio analizaremos abundantemente este aspecto. Y tendremos la grata satisfacción de descubrir que los salmos no nacieron de personas alienadas, ni están destinados a personas alienadas. Todo lo contrario. La clave del conflicto, por tanto, será fundamental en nuestra reflexión. y sentiremos a un Dios muy próximo, aliado, compañero y comprometido con la justicia y la libertad.

Clasificación de los Salmos

De la familia de los Himnos (los salmos entre paréntesis mezclan tipos diferentes). Himnos de alabanza: 8; 19; 29; 33; 100; 103; 104; (105); 111; 113; 114; 117; 135; 136; 145; 146; 147; 148; 149; 150. Salmos de la realeza del Señor: 47; 93; 96; 97; 98; 99. Cánticos de Sión: 46; 48; 76; 84; 87; 122; (132).

De la familia de los Salmos individuales. Súplica individual: 5; 6; 7; 10; 13; 17; 22; 25; 26; 28; 31; 35; 36; 38; 39; 42; 43; 51; 54; 55; 56; 57; 59; 61; 63; 64; 69; 70; 71; 86; 88; 102; 109; 120; 130; 140; 141; 142; 143. Acción de gracias individual: 9; 30; 32; 34; 40; 41; 92; 107; 116; 138. Salmos de confianza individual: 3; 4; 11; 16; 23; 27; 62; 121; 131.

De la familia de los Salmos colectivos: Súplica colectiva: 12; 44; 58; 60; 74; 77; 79; 80; 82; 83; 85; 90; 94; (106); 108; 123; 126; 137. Acción de gracias colectiva: 65; 66; 67; 68; 118; 124. Salmos de confianza colectiva: 115; 125; 129.

De la familia de los Salmos reales: 2; 18; 20; 21.45; 72; 89;101; 110; 132; 144.

De la familia de los Salmos didácticos: Salmos litúrgicos: 15; 24; 134. Denuncias proféticas: 14; 50; 52; 53; 75; 81; 95. Históricos: 78; 105; 106. Sapienciales: 1; 37; 49; 73; 91; 112; 119; 127;128; 133; 139.


http://www.angosto.org/