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INTRODUCCIÓN AL LIBRO DEL APOCALIPSIS

I. GÉNERO LITERARIO APOCALÍPTICO

1. Tiempo de florecimiento

El “género literario apocalíptico” floreció a partir del siglo II a. C. hasta el siglo II d.C. Esta literatura brotó de varios grupos del judaísmo tardío: esenios, jasidím, fariseos, que, impulsados por el anhelo de verse liberados de la opresión de griegos o romanos, deseaban ardientemente gozar de tiempos mejores.

2. Forma y contenido

La historia pasada y presente del pueblo judío es narrada como una “revelación” ficticia, que Dios hace a un personaje famoso de la antigüedad (Adán, Henok, Abraham, Moisés, Isaías, etc.), y que augura un futuro de liberación y de felicidad. Así, todo apocalipsis tiene marcado interés nacional.

El autor intenta dar la impresión de que su escrito ha circulado largo tiempo en un estrecho círculo de iniciados (esoterismo), hasta que, por voluntad divina, ha sido entregado al público. La literatura apocalíptica depende de la literatura profética y de la corriente sapiencial; de esta última hereda el interés por el conocimiento, la ciencia y la sabiduría.

Todo apocalipsis se desarrolla en tres etapas:

1. Etapa de opresión del Pueblo de Dios.
2. Etapa de castigo y destrucción del enemigo.
3. Etapa de liberación, victoria y dominio del Pueblo de Dios.

3. Elementos

En la profecía el elemento importante es “la palabra”; en el apocalipsis prevalece “la visión”. Pero, además de las visiones, entran también en juego números simbólicos, comparaciones misteriosas e imágenes de toda clase.

4. Literatura apocalíptica

a) Antiguo Testamento:

-Isaías 13-14

Is 13, 1-22, poema de fines del Destierro (539), es una lamentación. Babilonia todavía está en pie (v. 19), pero sucumbirá bajo los medos (v. 5.17).
Is 14, 4-21 es una sátira contra un rey de Babilonia.
-Is 34, 35: El pequeño Apocalipsis (siglo V).

Is 34, 1-17 describe los últimos y terribles combates de Yahve contra Edóm.
Is 35, 1-10 anuncia el triunfo de Jerusalén.
-Ezequiel 38-39: Contra Gog, rey de Magog.

Este poema del siglo V, sin ser apocalipsis puro, presenta ya una serie de rasgos apocalípticos.
-Joel (año 400).

Jl 2,1-9: Alarma en el dia de Yahveh.
Jl 3, 1-5: La efusión del Espíritu Santo.
Jl 4, 9-13: Convocación de los pueblos.
-Isaías 24-27: El grande apocalipsis (siglo IV).

Is 24, 1-6. 16b-23: El juicio de Yahveh y los últimos combates.
-Zacarías 9-14 (siglo IV)

Za 14, 1-21: El combate escatológico y el esplendor de Jerusalén.
-Daniel (año 165).

Libro clásico de género apocalíptico en el AT.
Daniel 7, 1-28: El sueño de Daniel: las cuatro bestias y el reino de los santos del Altísimo.

b) Literatura inter-testamentaria.

-Libro de Henok o los secretos de Henok (s.II- I a.C.).
-Testamento de los Doce Patriarcas.
-Libro de los Jubileos (s. II a.C.).
-La asunción de Moisés (s. I d.C.).
-Apocalipsis de Esdras o Libro IV de Esdras (s. Id.C.).
-Oráculos sibilinos: Colección de oráculos (s.II a.C. y s. II d.C.)
-Apocalipsis de Abraham, Elías, Baruk, etc.

c) Nuevo Testamento

Marcos 13, 1-37: El discurso escatológico (cf Mt 24,4-13. 15-22. 26-31; Lc 21,5-33).

Pablo: Secciones apocalípticas en 1Ts 4,13-17; 2Ts 2,3-12; 1Cor15,23-28.

El Apocalipsis. Este libro nació del deseo y de la convicción que tenía la Iglesia del siglo I de verse liberada de las persecuciones del Imperio romano, en esperanza de paz y tranquilidad.

II. PERSECUCIONES CONTRA LA IGLESIA EN EL SIGLO I

Las persecuciones romanas

El emperador Augusto y sus sucesores implantaron el “culto imperial”, exigiendo para sí mismos honores divinos. Los cristianos rechazaron la supuesta divinidad del emperador y se negaron a participar en el culto imperial. Se mostraron inflexibles para no tributar culto al “Divus Caesar” o a la “DEa Roma”.

Por otra parte el cristianismo atraía a las masas por varias razones: 1ª Trataba a todos los hombres como seres humanos. 2ª Cuidaba de las viudas, enfermos, huérfanos y ancianos. 3ª Hacía todo desinteresadamente. 4ª Además, los cristianos obedecían las leyes justas y no se interesaban por alternativas políticas.

Con tales actitudes de los cristianos, -se pensó- podía desestabilizarse el Imperio. Y así, se urgió el culto al Emperador, so pena de persecución. Las persecuciones, pues, fueron legales.

1. Primera persecución: Nerón ( 54-68)

El historiador Tácito cuenta que Nerón ordenó una persecución violenta contra los cristianos. La ocasión fue el incendio de Roma, durante seis días enteros a partir del 18 de julio del año 64. El incendio fue provocado por el mismo Nerón, pero señaló a los cristianos como culpables, y estos fueron castigados como autores del incendio. Fueron torturados, quemados, echados a las fieras, arrojados al Tíber y considerados reos de odio del género humano.

En el fondo, la persecución a los cristianos fue “por ser cristianos”. En efecto, el cristianismo no era conformista, sino que rechazaban los dioses del Imperio y el culto romano. De allí surgieron contra los cristianos el odio, la malevolencia y la difamación, Fueron considerados como peligrosos para el Estado e incompatibles con él. En definitiva, se prohibió ser cristiano.

No sabemos si esta persecución se circunscribió solo a Roma o amplió sus horizontes. Según Tácito y Clemente las víctimas fueron “ingente multitud”. Entre ellos, Pedro fue crucificado y Pablo fue decapitado.

2. Segunda persecución: Domiciano (81-96)

En los últimos años de su mandato, Domiciano pretendió ser adorado como Dios y urgió este precepto, imponiendo el culto al Emperador. Los cristianos rehusaron esa adoración y ese culto imperial. Entonces Domiciano urgió la ley dada por Nerón. Se buscó a los cristianos y se les castigó por su ateísmo contra la religión del Imperio. En definitiva, nuevamente se les condenó “por ser cristianos”.

La persecución abarcó Roma y otras provincias: Bitinia, Asia, Palestina. Las víctimas fueron muy numerosas. Entre ellos, Juan –autor del Apocalipsis- sufrió el destierro en la isla de Patmos. Además entre los perseguidos hubo famosos romanos: Acilio Glabrión, Flavio Clemente (cónsul y primo de Domiciano) y su esposa Flavia Domitila.

III. EL APOCALIPSIS DEL NUEVO TESTAMENTO

1. Tema

Como todo Apocalipsis, nuestro libro se desarrolla en tres etapas:

1ª La tapa de opresión, de dolor y de sufrimiento del pueblo de Dios. 2ª La etapa del castigo y destrucción del enemigo opresor. 3ª La liberación y victoria definitiva de la Iglesia de Cristo.

El libro del Apocalipsis nació en un ambiente de violentas persecuciones contra la Iglesia de Cristo.

El nuevo pueblo elegido acababa de ser diezmado por una sangrienta persecución, desencadenada por Roma y el Imperio romano, pero a instigación de Satanás, el adversario por excelencia de Cristo y de su Iglesia (Ap 6,10-11; 12-13; 16,6; 17,6).

En estas circunstancias, el Apocalipsis es un escrito destinado a levantar y afianzar la moral de los cristianos, escandalizados sin duda de que se pudiera desencadenar una persecución tan violenta contra la Iglesia del que había afirmado:

“¡Tened confianza: Yo he vencido al mundo!” (Jn 16,33).

2. Desarrollo del tema

1º Una visión inicial describe la majestad de Dios que reina en el cielo, dueño absoluto de los designios humanos, que entrega al Cordero el libro que contiene el decreto de exterminio de los perseguidores (Ap 4-5).
2º Viene luego el anuncio de una invasión de los pueblos barbaros (los partos), con su tradicional cortejo de males: guerra, hambre y peste. Pero los fieles al Señor son preservados, en espera de gozar del triunfo en el cielo (Ap 6; 7, 1-17; 14,1-5; 15, 1-5).
3º Pero Dios quiere la salvación de los pecadores. Por eso no va a destruirlos inmediatamente, sino que les envía una serie de plagas para prevenirles, como lo había hecho con Faraón y los egipcios (Ap 8-9; 16).
4º Esfuerzo inútil. Los paganos se endurecen. Dios perseguirá a los impíos perseguidores que trataban de corromper la tierra, induciéndola a adorar a Satanás – alusión al culto de los emperadores de la Roma pagana- (Ap 17,1-19,21).
5º Se abre un periodo de prosperidad para la Iglesia (Ap 20,1-6). Vendrá luego un nuevo asalto de Satanás (Ap 20,7-8). Después seguirá la destrucción del enemigo, la resurrección de los muertos y el juicio (Ap 20,9-15).
6º Finalmente, se describe el establecimiento definitivo del Reino celeste, en el gozo perfecto, después de haber sido aniquilada la misma muerte (Ap 21,1-22,5). (Cf. BJ, 1765-66).

3. Procedimiento literario y teológico

a) El Antiguo Testamento.

Para realizar su obra, el autor utiliza la literatura apocalíptica del AT, a fin de describir y explicar las dolorosas experiencias de la Iglesia de Cristo. Vuelve sobre los grandes temas proféticos tradicionales, especialmente el del “gran día de Yahveh”. Los profetas anunciaban al pueblo santo, -esclavo bajo el yugo de los asirios, caldeos, persas y griegos, y dispersado y casi destruido por la persecución- el día cercano de la salvación, en que Dios vendría a liberar a su pueblo de las manos de sus opresores, devolviéndole no solamente la libertad, sino también dándole poderío y dominio sobre sus enemigos, a su vez castigados y destruidos (Cf. Am 5,8; Dn 7).

El Apocalipsis tiene tantas referencias al AT que hay más citas o alusiones al AT que versículos, y estos son 404. Los escritos del AT más han influido en el Apocalipsis son: Éxodo – Isaías – Jeremías – Ezequiel – Daniel – Zacarías y los Salmos.

b) Descripción del presente con palabras de la Escritura.

El Apocalipsis interpreta la historia presente a la luz de las Escrituras; se leen los acontecimientos actuales en las escrituras de ayer, y entre estas el Éxodo ocupa un lugar privilegiado. Allí se presentan las maravillas de Dios en favor de su pueblo, esclavizado por los egipcios y enfrentado a las dificultades del desierto. Aquí la Iglesia se enfrenta a la persecución de la Roma pagana. La Iglesia es un pueblo sacerdotal llamado, salvado, protegido, y terriblemente perseguido; pero que confía en las promesas ciertas de liberación que le ha hecho su fundador: Cristo, el Cordero inmolado y resucitado.

c) Re-lectura cristiana del AT.

El Apocalipsis es como una “relectura cristiana” del AT. En Cristo y en la Iglesia se realizan en plenitud las Escrituras. Con Cristo se abre y se ilumina todo el Antiguo Testamento.

4. Apocalipsis y liturgia celeste

El Apocalipsis es un libro de “liturgia”. En él se encuentran a cada paso alabanzas, gritos de júbilo y oraciones. Es una liturgia celeste, llena de solemnidad. El centro lo forman Dios, el Cordero y el Espíritu (los siete espíritus).

El Cordero, inmolado y de pie, es símbolo de Cristo víctima, pero resucitado. El sustantivo “arníon = cordero” aparece 29 veces, desde el capítulo 5,6 hasta el 22,3. El Cordero débil y oprimido, ha llegado a ser el Vencedor del mal. Solo él ha podido y puede romper cada uno de los sellos de la historia humana. El mundo está en sus manos. Él es el Señor de la historia.

5. Símbolos del Apocalipsis

• Colores: El rojo simboliza sangre, guerra, violencia. El blanco,: victoria, gloria, pureza. El negro: hambre, muerte impiedad. El verduzco: podredumbre y muerte.

• Guerras, cataclismos, crisis: son imágenes de las vicisitudes de nuestra existencia humana.

• Astros: Representan a los poderosos del mundo, a las divinidades paganas, a las potencias del mal, a los poderes hostiles.

• Palmas: Son símbolo de triunfo y de alegría.

• Personajes: 24 ancianos = Es el pueblo de Dios, o las 24 clases sacerdotales, o las doce tribus de Israel, o los doce profetas y los doce apóstoles.

• Dos testigos = simboliza la solidez del testimonio proferido por dos testigos.

• Marca en la frente: Es el sello del bautismo.

• Cuerno: Significa poder.

• Cabellos blancos: Indican eternidad, victoria.

• Vestidura larga: Simboliza el sacerdocio.

• Cinturón de oro: Es el signo de la realeza.

• Números o cifras:

1se registra 25 veces
28 veces
311 veces ( perfección)
419 veces (4ª = veces)
(símbolo de la creación)
53 veces
61 vez
755 veces (plenitud)
80 veces
90 veces
109 veces
1223 veces: Israel.
246 (2 veces 12)
422 veces
1441 vez
6661 vez
10006 veces (multitud)
12602 veces
16001 vez
1440003 veces (totalidad)
Tres y medio= mitad de 7
Tres años y medio= 42 meses = 1260 días.


6. Algunas claves de interpretación

a) El Apocalipsis presenta grandes “visiones” con exuberancia de imágenes. No hay que tomar éstas al pie de la letra. Eso sería “fundamentalismo” e ignorancia del género literario utilizado. Hay que ir al “mensaje esencial”, sin detenerse en el colorido ni en los detalles, que solo son el vehículo y la envoltura del pensamiento.

b) Los acontecimientos narrados no necesariamente se suceden uno tras otro cronológicamente. Con frecuencia se trata de los mismos hechos, considerados de manera diferente (cf. 6,1-8,1 y 8,2-11,18). En el libro de Daniel se encuentra el mismo procedimiento literario.

c) El autor del Apocalipsis pudo utilizar fuentes o presentar redacciones sucesivas, y esto deberá tenerse en cuenta. Sin embargo, el Apocalipsis se presenta como una obra única: un apocalipsis cristiano.

7. Autor

a) Datos tradicionales

El autor se llama a si mismo Juan (1,1.4.9). San Justino (año 150) lo identificó con el apóstol Juan. Hacia el año 200, Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Hipólito, etc,. Siguen la opinión de Justino.

Entre los años 200 y 300, comenzaron las dudas del origen apostólico del libro. Dionicio de Alejandría mantenía la canonicidad, pero rechazaba la autenticidad juanina de la obra. En 300, Cirilo de Jerusalén, Gregorio Nazianceno y Crisóstomo rechazaron la canonicidad.

b) En la actualidad

En cuanto a la canonicidad, el Apocalipsis es reconocido por la Iglesia como libro inspirado.

Por lo que toca a la autenticidad apostólica, hay que aceptar que el Apocalipsis debe ser leído como un escrito de la escuela juanina, pues su mensaje cristológico es similar al del Cuarto Evangelio. Pero, dado su estilo y su género literario tan especial y tan diferente, el autor directo del Apocalipsis no puede ser el mismo que el del Cuarto Evangelio. Además, él habla como no perteneciendo al grupo de los Doce (21,14).

Por otra parte, el autor es un “profeta” de los más calificados del NT. El llama “profecía” a su escrito (1,3; 19,10; 22,7.10.18.19); pero se trata de un profeta que expresa su mensaje en estilo apocalíptico.

8. Fecha y lugar

En cuanto a la fecha, generalmente se piensa en el año 95. El Apocalipsis supone una época de persecución, y esta tuvo lugar en tiempos de Domiciano, hacia los años 90-96, cuando el emperador quiso reclamar para sí honores divinos y favoreció el “culto imperial” con mayor fuerza que Vespasiano y Tito, sus predecesores.

Por lo que toca al lugar de composición, ordinariamente se habla de la isla de Patmos, donde el autor estuvo desterrado y donde gozó de las visiones que narra. Pero, partiendo de la expresión de Ap 1,9: “Me encontraba…” , podría también sugerirse otro sitio de la provincia de Asia como lugar de edición.

9. Judaísmo en el Apocalipsis

En el Apocalipsis la ruptura entre judaísmo y cristianismo es total. Los judíos aparecen como enemigos encarnizados de los cristianos. Podemos, pues, pensar en una época posterior al sínodo de Jamnia (año 90).

IV. EL APOCALIPSIS A LO LARGO DE LA HISTORIA

El alcance del libro del Apocalipsis no se puede reducir al “sentido literal primero”. Así como la Iglesia está destinada a permanecer hasta el fin del mundo (Mt 28,20), así también el Apocalipsis será un libro para todos los tiempos.

El cristiano, seguidor de Cristo crucificado, tiene una misión en el mundo: ser un “testigo de Cristo”. En Ap 11,1-13 los dos testigos representan a toda la Iglesia. La solidez de un testimonio radica en dos testigos. Se trata, pues, del testimonio de fe de la Iglesia a través de los tiempos, frente a las burlas y persecuciones de los pueblos.

A los cristianos, amenazados por todas partes y en todas las épocas por un mundo hostil a Dios y a Cristo, el Apocalipsis les recuerda la gran certeza: JESÚS VIVE VICTORIOSO y está presente en su Iglesia. Más que nunca él es Immanu-el = “Con-nosotros-Dios”. La Iglesia vive constantemente de la promesa de Cristo resucitado: “¡He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo!” (Mt 28,20).

Siendo así, los fieles nada tienen que temer. Aunque por algún tiempo tengan que sufrir por el nombre de Cristo -¡habrá mártires todavía!- , en definitiva serán vencedores sobre Satanás y todas sus maquinaciones.

El Apocalipsis no es, pues, un libro de opio, sino de invitación a la constancia, en espera de la suprema liberación. No es un libro de angustia, sino de consuelo y esperanza segura. “¡Maraná tá!” = “¡Señor nuestro, ven!”. En una palabra, el Apocalipsis es la gran epopeya de la esperanza cristiana, el canto de triunfo de la Iglesia perseguida (BJ, p. 1767).

V. PLAN DEL APOCALIPSIS

Prólogo: 1,1-3.

I. Cartas a las siete iglesias: 1, 4 - 3, 22.

Saludo: 1, 4-8.
Visión inaugural: 1, 9-20.
1. Carta a la iglesia de Éfeso: 2, 1-7.
2. Carta a la Iglesia de Esmirna: 2, 8-11.
3. Carta a la Iglesia de Pérgamo: 2, 12-17.
4. Carta a la Iglesia de Tiatira: 2, 18-29.
5. Carta a la Iglesia de Sardes: 3, 1-6.
6. Carta a la Iglesia de Filadelfia: 3, 7-13
7. Carta a la Iglesia de Laodicea: 3, 14-22.

II. Visiones proféticas: 4,1 – 20,15.

1. Dios entrega al Cordero el libro sellado: 4,1 – 5,14.
2. El Cordero rompe los siete sellos: 6,1 – 8,1.
3. Las siete trompetas: 8,2 – 11,18.
4. La Mujer y el Dragón: 11,19 – 12,18.
5. Las dos Bestias: 13,1-18.
6. El Cordero y su cortejo de 144,000: 14, 1-5.
7. Tres Ángeles anuncian el juicio: 14, 6-13.
8. La siega y la vendimia de las naciones: 14, 14-20.
9. Las siete copas de la ira de Dios: 15,1 – 16,21.
10. La caída de Babilonia: 17,1 – 18,24.
11. Canto de triunfo en el cielo: 19, 1-10 .
12. Exterminio de las naciones paganas: 19, 11-21.
13. Prisión milenaria de Satanás: 20,1-3..
14. Reino milenario y segundo combate escatológico: 20, 4-10.
15. Resurrección y juicio final: 20, 11-15.

III. La Nueva Jerusalén: 21,1 – 22,5.

1. El cielo nuevo y la tierra nueva: 21, 1-8.
2. La Jerusalén del cielo: 21,9 – 22,5.

Epílogo: 22, 6-21


Salvador Carrillo Alday, M.Sp.S. (1998). El Apocalipsis. México: Instituto de Pastoral Bíblica.